Aprenderás que la verdadera potencia no se logra empujando el aire, sino proyectándolo hacia tus amplificadores naturales; al dominar la colocación en "la máscara" del rostro (resonadores nasales, paranasales y de cabeza), tu voz ganará brillo, proyección y volumen con el mínimo esfuerzo, permitiéndote homogeneizar y transitar con fluidez tus notas graves, medias y agudas.